Trabajas con la cabeza adelantada sobre el teclado y notas el cuello al final del día. Este collarín se usa en ratos cortos para mantener la cabeza en línea con los hombros mientras la musculatura se acostumbra a esa posición.
La altura es ajustable, así que se adapta a la longitud de cuello de cada persona en vez de imponer una única posición. Está fabricado en plástico y no lleva ningún sistema de calentamiento ni elemento activo.
Es un accesorio de postura, no un tratamiento. Se usa por periodos limitados —no todo el día— porque lo que interesa es que la musculatura trabaje, y un apoyo permanente hace justo lo contrario.
Pesa 183 gramos y viene en talla de adulto, acabado blanco marfil.